Yo estoy tratando de vivir mi día a día con mi dolor”. Con esa confesión, Arabella Díaz desnuda la herida que dejó el asesinato de su hijo, el médico Hernando Vargas Díaz, ocurrido hace más de cinco meses en Pitalito. Mientras aprende a sobrellevar la ausencia en fechas que duelen el doble, espera respuestas que no llegan, pese a la recompensa ofrecida. Aunque el expediente continúa priorizado y en etapa de indagación, se pide celeridad para dar con los responsables.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
El asesinato del médico cirujano Hernando Vargas Díaz, que conmocionó al departamento del Huila en septiembre anterior, parece haberse convertido en cosa del pasado, al menos para la justicia colombiana. Cinco meses y quince días después, la investigación no ha arrojado ningún resultado, pese al ofrecimiento de hasta 50 millones de pesos de recompensa. A la fecha, no se ha presentado ni una sola captura por este hecho violento.
Arabella Díaz Cantillo, madre de la víctima, habló por primera vez del calvario que han padecido y entregó detalles hasta ahora desconocidos. En diálogo con LA NACIÓN confirmó que las autoridades, aunque le han expresado que el proceso avanza por buen camino, no les han brindado ninguna información que les dé claridad sobre lo que sucedió esa inolvidable noche.
“La verdad no sabemos absolutamente nada, solo que sí se está investigando. A mí, como mamá, no me han comentado nada, más allá de que el proceso sigue. Ha pasado el tiempo sin respuestas, realmente. No puedo decir nada, estoy atada porque es que no sé nada, no dicen nada. El alcalde (Yider Luna) tampoco se ha comunicado”, afirmó la mujer, quien, pese al dolor, entiende que debe respetar y no entrometerse en la investigación para no afectar su curso, aunque el silencio oficial le pese.
En medio del proceso más difícil que ha enfrentado, su sensatez permanece intacta, al igual que la fe en Dios, a quien decidió entregarle su carga. Hoy, cimentada en esa convicción, habla con profunda tristeza, pero sin rabia ni resentimiento.
“Igual digo yo: así investiguen, pues no me lo van a devolver. Por eso decidí dejarle todo a Dios, que él es el que sabe. Aunque espero que la muerte de mi hijo no quede impune y que ojalá se sepa la verdad. Uno ve que otros casos se resuelven incluso el mismo día, pero el de mi hijo no. Sí me da tristeza que aún no se haya esclarecido nada, que nadie haya visto nada y todo haya quedado ahí”, precisó la progenitora del médico cirujano, que durante años salvó vidas.

Un dolor que no se extingue
Mientras el ruido que se originó en la región, que al unísono rechazó el crimen y exigió justicia, se ha ido apagando con el paso del tiempo, para la familia de Hernando Vargas el torbellino interno sigue vivo.
“La verdad ha sido muy duro, porque una persona tan valiosa, haber perdido su vida y quedar todo tan impune, como en vano… no sé, queda uno con un vacío, una incertidumbre y tratando de vivir. Es que a uno le pueden quitar a los papás, los hermanos o el esposo, pero un hijo, o sea, no. Yo estoy tratando de vivir mi día a día con mi dolor”, agregó.
Ese dolor profundo se hace más difícil de soportar ante la falta de respuestas, pues en ocasiones desearía conocer por qué le arrebataron la vida. Aunque reitera que, si Dios quiere que ella conozca la verdad, así será. De lo contrario, seguirá aferrada a su fe y aprenderá a vivir con ese pendiente.
Y complementó: “Hoy, habiendo pasado el tiempo, les pido a las autoridades celeridad para esclarecer los hechos y que el caso no quede impune. Y solamente le pido a Dios que, si es de que nosotros nos enteremos, bienvenido sea. Y si no, pues yo no me voy a poner a insistir. Es mucho el dolor para uno tener que volver a aruñar una herida y que no salga ni un fruto. Entonces, no me quiero hacer daño”.
Los días más difíciles
Su padecimiento, con el paso de los días, no se desvanece; por el contrario, permanece y se acrecienta en épocas puntuales: Navidad, Año Nuevo y su cumpleaños.
“El primero de cada mes, que es el día que cumple de muerto, es horrible. O sea, eso no tiene nombre, la verdad. Uno espera que no llegue ese día. Él cumplía años el 17 de enero y eso fue muy duro, pero mi Dios le da fortaleza a uno”, declaró Arabella, quien le contó a LA NACIÓN que ha tenido que buscar ayuda profesional para poder continuar con su vida.
El peso de los rumores sobre una herida aún abierta
Se refirió igualmente a las múltiples especulaciones que surgieron en su momento, las cuales decidió no creer, porque entendió que alimentar ese actuar hacía que su herida abierta sangrara con más fuerza. Incluso no se atrevió a verbalizar los rumores que, en sus palabras, no tenían fundamento y se replicaron por esos días.
“En estos casos a la gente (no toda) le gusta ver a los demás sufrir. Les gusta meter chisme, decir lo que no es, y es muy delicado ponerse a hablar de cosas que uno no sabe. Entonces yo, la verdad, no le he parado bolas a nada de lo que me dicen”, detalló.
Para la madre del profesional de la salud, a su hijo lo asesinaron por hurtarle la motocicleta en la que se desplazaba, “sino que no se les dio, porque había gente que se dio cuenta. Pero eso fue por robarle”, afirmó.
Sin embargo, reconoce que existe otra línea investigativa que también ha tomado fuerza: “Yo la verdad no sé. Para mí fue un robo, pero también estaba la hipótesis de que pudo estar relacionado con su profesión, y esa también pesa mucho. Las envidias, ¿no?”.
Así las cosas, desvirtuó que se tratase de un ataque sicarial.

¿Qué pasó esa noche?
Los silencios profundos se hicieron más evidentes cuando la mujer recordó lo sucedido ese día, pese a no detenerse en los detalles que tanto daño le hacen.
Según manifestó, solo escuchó los disparos y minutos después se enteró de que se trataba de su hijo, quien en efecto había salido de la casa de sus abuelos, a donde fue luego de terminar su jornada laboral.
“Él se vino por la misma ruta para llegar a su casa. Y, obviamente, siempre pasaba aquí por mi apartamento, por esta cuadra. Pero ese día ni siquiera alcanzó a entrar. Yo escucho que una moto se cayó, no sé cómo, pero quedó ahí, y los tiros; no más. Jamás imaginé que fuera mi hijo”, narró mientras dejó escapar un suspiro, al describirlo como un ser humano excepcional, preocupado por los demás y entregado a su familia y profesión: “Yo creo que es de las cosas más lindas que me ha podido pasar en la vida. Él era muy especial. Conmigo entrenaba dos horas diarias, todos los santos días en el gimnasio; ese era nuestro momento”.
“Yo prefiero tener amor en mi corazón”
Pese a que no dijo si perdona a quienes le arrebataron uno de sus amores más grandes, recalcó que no quiere que nadie irrumpa su paz.
“En este momento esa pregunta es difícil. Eso sí, yo prefiero tener amor en mi corazón. Prefiero no acordarme de eso. Entonces, yo vuelvo y te digo, todo lo dejo en manos de Dios”, concluyó.
Otra familiar, quien pidió no ser identificada, precisó que la investigación no avanza positivamente, como se ha dicho, y que todo apunta a que el caso podría quedar en la impunidad, ya que las cámaras muestran imágenes borrosas.
“Esos manes iban con casco, pantalón negro y tenis negros”, comentó.
Preocupación del gremio
El Colegio Médico del Huila volvió a pedir el esclarecimiento de los hechos, que siguen siendo reprochados. Cuestionaron, además, el preocupante silencio que ha rodeado el caso.
“Lamentablemente la justicia colombiana es muy lenta. Seguimos expectantes de que la justicia determine cuáles fueron los móviles del crimen para saber si tuvo relación con su profesión. El hecho de que hayan asesinado a un colega enluta a todo el gremio de profesionales de la salud, porque ejercemos nuestro trabajo con vocación y buscamos mejorar las condiciones de los demás. Es lamentable que nos paguen de esta forma”, apuntó el presidente, Diego Fernando González.

El expediente es priorizado
De acuerdo con información conocida por LA NACIÓN, el proceso en la Fiscalía General de la Nación se encuentra actualmente en etapa de indagación, con órdenes de policía judicial activas y diligencias en desarrollo.
Fuentes oficiales señalaron que esta fase es de carácter reservado, conforme a lo establecido en el Código de Procedimiento Penal, por lo que no es posible entregar detalles sobre los resultados de las actuaciones que se adelantan. El expediente, indicaron, continúa priorizado por la dirección seccional correspondiente.
Desde la Secretaría de Gobierno, Seguridad y Asuntos Comunitarios del Huila se informó, igualmente que, la investigación está en manos de la Fiscalía General de la Nación y que esa entidad es la encargada de adelantar las actuaciones respectivas. “Por reserva no tenemos mayor información, debido a que están en investigación”, precisaron.
El alcalde Yider Luna, por su parte, al ser consultado días atrás sobre el estado del caso, manifestó que averiguaría en qué punto se encontraba el proceso. No obstante, al cierre de esta edición no se conoció un pronunciamiento oficial adicional por parte del mandatario.
Así fue el crimen
El homicidio de Hernando Vargas Díaz tuvo lugar el primero de septiembre de 2025, en inmediaciones de la carrera Segunda con calle Dieciséis, diagonal al centro comercial Café Mall, en el barrio Sucre de Pitalito.
La víctima fue atacada con arma de fuego sobre las 7:00 de la noche. Al parecer, se encontraba en una motocicleta cuando fue impactado por varios proyectiles que le propinaron sujetos desconocidos en plena vía pública. Luego de la arremetida, los responsables huyeron con rumbo desconocido, dejando al profesional de la salud tendido en el suelo sin vida.
“Hoy se han unido fuerzas con la Sijín, el CTI (Cuerpo Técnico de Investigación) y un fiscal especializado para dar con la información necesaria y, desde luego, hallar a los autores intelectuales y materiales de este hecho que está enlutando a todas las familias laboyanas. Por ahora queremos guardar prudencia en los conocimientos que de alguna manera se tienen; preferimos esperar para no entorpecer los procesos investigativos adelantados”, expuso en aquel momento Yider Luna, quien canceló sus vacaciones por los hechos ocurridos.
Asimismo, el entonces coronel Carlos Téllez, comandante del Departamento de Policía Huila, subrayó que no se descartaba ninguna hipótesis.
Tomado de La Nación.
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