La CAM, autoridad ambiental, activó una alerta preventiva en el Huila ante el inminente fenómeno de El Niño en los próximos meses. El llamado se dirige a alcaldes, sectores productivos y comunidad en general para adoptar medidas urgentes frente a posibles sequías, incendios forestales y afectaciones sanitarias. Municipios como Palermo, Aipe y Neiva figuran entre los históricamente más afectados. Por ahora persiste un problema. ¿Cuál es? El delegado departamental de Bomberos del Huila lo explica.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
A pocos meses del inicio del inminente fenómeno de El Niño, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (Cam) hizo un llamado a los alcaldes huilenses para que activen medidas que prevengan cualquier tipo de crisis climática, económica y sanitaria.
Lo hizo a través de la Circular 002 de 2026, que declara la alerta preventiva dirigida también a los sectores productivos y a la comunidad en general, con base en el Boletín Informativo 003 del 26 de marzo de 2026 del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en el que se advierte una probabilidad del 62 % de que se desarrollen condiciones asociadas al fenómeno de El Niño entre junio y agosto, con posibilidad de extenderse hasta finales de año.
Así lo explicó Sergio Andrés Ortiz, profesional de apoyo de la autoridad ambiental, quien precisó que: “Esta situación podría coincidir con la segunda temporada de menos lluvias en la región, que inicia a mediados de junio, lo que incrementaría el déficit hídrico, el aumento de las temperaturas y el riesgo de incendios forestales en el departamento”.
El llamado
Por lo expuesto, exhortó a los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD) a activar y mantener actualizados sus planes de contingencia, incluyendo los protocolos para la atención de incendios forestales y el seguimiento constante de las fuentes abastecedoras por parte de los acueductos locales. También instó a los mandatarios locales a garantizar los convenios operativos con los cuerpos de bomberos.
Y, teniendo en cuenta que los pronósticos no son favorables en materia ambiental —ante la posibilidad de sequías intensas, aumento de incendios de cobertura vegetal y afectaciones a la biodiversidad—, la corporación reiteró la necesidad de adoptar medidas preventivas en los distintos sectores productivos, como el cafetero y cacaotero, a los que les solicitó implementar coberturas vegetales, utilizar hidrorretenedores y evitar nuevas siembras sin disponibilidad de agua.
Al sector ganadero, por su parte, recomendó planificar la rotación de potreros, asegurar fuentes de abastecimiento hídrico y conservar forraje mediante henificación o ensilaje. Mientras que, en el caso de la piscicultura, advirtió que es fundamental revisar las densidades de siembra y actualizar los planes de contingencia ante posibles eventos de mortandad de peces.
En esa misma línea, para el sector energético se llamó a mantener un monitoreo permanente de los niveles de los embalses, tanto de El Quimbo como de Betania, y de las condiciones climáticas.
A su vez, el sector salud deberá fortalecer la vigilancia epidemiológica y el control de la calidad del agua, teniendo en cuenta que, según la declaratoria de alerta, la disminución en la disponibilidad del recurso hídrico podría propiciar su almacenamiento en condiciones inadecuadas, favoreciendo la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue, zika, chikunguña y malaria.
De igual forma, la autoridad ambiental prevé un posible aumento en enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y casos de deshidratación, asociados a las altas temperaturas previstas.
“El fenómeno de El Niño puede presentarse y el Huila debe estar preparado. La prevención es tarea de todos. El sector agropecuario debe optimizar el uso del agua para riego, ajustar sus áreas de siembra y evitar quemas agrícolas. A la comunidad en general se le recomienda no realizar quemas de ninguna índole, estar atenta a las comunicaciones oficiales y usar eficientemente el agua”, añadió Sergio Andrés Ortiz, al tiempo que concluyó: “Aunque actualmente el territorio atraviesa la primera temporada de lluvias, es fundamental prepararse desde ahora. El llamado es actuar antes. La prevención y la planificación temprana son clave para reducir los impactos ambientales, sociales y económicos en el departamento”.

Municipios más afectados por El Niño
Aunque la Circular 002 de 2026 emite una serie de advertencias para todo el territorio opita, el capitán Édison Fernández, delegado departamental de Bomberos del Huila, señaló que, históricamente, Palermo, Aipe y Neiva, en su orden, son los más afectados.
Sin embargo, también incluyó a varios municipios con menor nivel de impacto. En el norte se encuentran Colombia, Baraya, Villavieja, Rivera, Campoalegre, Hobo y Yaguará; en el occidente, La Plata, Tesalia, Paicol, Íquira y Teruel; en el centro, Garzón, El Agrado y El Pital; y en el oriente, Algeciras. En el sur, en contraste, pese a que sí hay localidades que registran afectaciones, su magnitud es baja.
“El Huila es un departamento que, lastimosamente, en temporada seca sufre los embates de los incendios forestales, y lo que se busca en este momento es prepararnos desde ya para hacer frente a ese tipo de fenómenos que normalmente afectan de manera tan considerable”, insistió el capitán.
¿Acostumbrados a una mala práctica?
Bajo ese entendido, Fernández también llamó la atención sobre un aspecto que calificó como “incómodo”, relacionado con las responsabilidades de los entes territoriales en la gestión del riesgo.
Explicó que la normativa vigente establece competencias claras tanto para el Gobernador como para los alcaldes. Sin embargo, subrayó que en la práctica persisten fallas.
“¿Cuál es el problema que tenemos? El problema es que se ha vuelto tradición una mala práctica en el departamento, y es que generamos documentos, planes de contingencia para absolutamente todo, pero inoperativos. ¿Por qué? Porque no se apropian los recursos para el fortalecimiento del sistema departamental de bomberos. Los bomberos se quedan cortos siempre a la hora de atender ese tipo de eventos, porque carecen de herramientas, de accesorios e incluso de vehículos. Esto normalmente acarrea que ese tipo de situaciones se salga de control”, afirmó el delegado departamental de bomberos del Huila.
A lo anterior se suma, de acuerdo con Fernández, el incumplimiento de la Ley 1575 por parte de algunos mandatarios, lo que afecta la garantía en la prestación del servicio de bomberos y limita la capacidad de respuesta ante este tipo de emergencias.
Palermo se alista ante posible sequía
Kleyver Oviedo, alcalde de Palermo, aseguró que la declaratoria de alerta preventiva por el posible fenómeno de El Niño obliga a tomar medidas anticipadas para evitar una emergencia mayor en el municipio, uno de los más afectados históricamente por esta situación. En diálogo con LA NACIÓN, el mandatario manifestó que el principal reto es la prevención y la pedagogía con la comunidad.
“Esta alerta nos permite prepararnos, tomar medidas y que no nos coja fuera de base. Lo que viene es un periodo de sequía bastante grande y debemos estar a la altura de la situación”, indicó.
El burgomaestre recordó igualmente que la capital marmolera del departamento ya ha enfrentado emergencias de gran magnitud en años anteriores, precisamente entre julio y septiembre, como el incendio forestal registrado en el primer año de su administración, cuando se perdieron cerca de 13.200 hectáreas de bosque seco tropical.
“Nuestra topografía nos hace altamente vulnerables, por eso hay que intensificar las acciones de prevención”, afirmó.
En ese sentido, insistió en la necesidad de evitar quemas, promover el ahorro de agua y fortalecer la conciencia ciudadana para reducir riesgos, evitando incurrir en circunstancias que generen mayor intranquilidad.
El alcalde también explicó que, tras la emisión de la alerta, se activarán los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo para evaluar escenarios y coordinar acciones con la Gobernación del Huila y la autoridad ambiental.
“Nosotros ya sabemos que los periodos de sequía entre julio, agosto y septiembre, para Palermo, son bastante complejos por lo extenso de su territorio. Por eso, una vez más, hay que prestarle atención a este llamado que hace la corporación. Hemos aprendido de experiencias anteriores, cuando nos tocó enfrentar una situación muy difícil y la gente se solidarizó tras ver nuestras montañas arder”, detalló.

El riesgo latente
Esta declaratoria de alerta preventiva se sumó a la Circular 001 de 2026 que expidió la Procuraduría General de la Nación, en la que exigió a entidades nacionales y territoriales activar medidas urgentes frente al inminente fenómeno de El Niño. La directriz, al igual que la medida de la autoridad ambiental, busca evitar crisis por desabastecimiento de agua, fallas energéticas, incendios forestales y emergencias sanitarias.
El documento, al que accedió LA NACIÓN, partió de una premisa clara: existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se configure hacia finales de 2026 y se extienda hasta comienzos de 2027.
De acuerdo con la circular, este evento —asociado al calentamiento de las aguas del océano Pacífico— tendría efectos directos sobre el clima del país, como la reducción de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas, en línea con los pronósticos de organismos internacionales como la Organización Meteorológica Mundial y la National Oceanic and Atmospheric Administration, que proyectan probabilidades superiores al 60 % en algunos periodos del año.
En Colombia, este escenario se traduce en sequías prolongadas, disminución de caudales en ríos y embalses, afectaciones a la producción agrícola y un mayor riesgo de incendios forestales, lo que pone en jaque tanto el abastecimiento de agua como la estabilidad de sectores clave de la economía.
Bajo ese panorama, el ente de control recordó que la gestión del riesgo no era opcional. Sustentada en normas como la Constitución, la Ley 1523 de 2012 y la Ley 1931 de 2018, la entidad enfatizó que gobernadores y alcaldes están obligados a implementar medidas de prevención, mitigación y atención de desastres, así como a incorporar el enfoque de cambio climático en sus planes de desarrollo y ordenamiento territorial.
Medidas fijadas
Sin embargo, el Ministerio Público no se quedó en las advertencias, sino que emitió órdenes concretas de obligatorio cumplimiento. Entre ellas, activar los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, actualizar los planes de contingencia, fortalecer los sistemas de monitoreo y articular acciones entre entidades. También exigió seguimiento permanente a los reportes del Ideam.
La directriz hizo especial énfasis en el recurso hídrico: ordenó priorizar el consumo humano, activar planes en acueductos, evitar el desabastecimiento y proteger las fuentes hídricas, con un papel clave de las corporaciones autónomas regionales.
Asimismo, advirtió sobre los riesgos para el sistema energético por la alta dependencia de la generación hidroeléctrica, por lo que instó a optimizar embalses, fortalecer fuentes alternativas y promover el uso eficiente de la energía.
Fue así como fijó como plazo el 30 de junio de 2026 para que alcaldías y gobernaciones presentaran un informe con las medidas adoptadas. El incumplimiento podría acarrear investigaciones disciplinarias.
Tomado de la Nación.
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