¿Por qué en el Huila arrasó Abelardo De la Espriella?

La victoria de Abelardo De la Espriella en los 37 municipios del Huila reconfiguró el mapa político regional. Mientras analistas atribuyen su éxito al discurso extremo de seguridad, el desgaste del Gobierno Petro y la concentración del voto de derecha, dirigentes del Pacto Histórico sostienen que el progresismo mantuvo una base sólida y competitiva. Las distintas lecturas del resultado anticipan una segunda vuelta marcada por la polarización y la disputa por el electorado de centro.

Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co

La promesa de garantizar seguridad llevó a los huilenses a decantarse en la primera vuelta presidencial por el ultraderechista Abelardo De la Espriella, quien no solo desbancó a Iván Cepeda, sino que, además, eclipsó el uribismo y arreció su extremo.

Ese fenómeno se replicó en los 37 municipios del Huila, donde ganó el autodenominado ‘Tigre’. El abogado obtuvo 297.613 votos, equivalentes al 54,24 % de la votación, mientras que su contendor alcanzó 176.721 sufragios, correspondientes al 32,20 %. Aunque este último se convirtió en el líder de izquierda que más respaldo ha recibido en la región opita, no logró imponerse en ninguna localidad ni conservar el favoritismo que Gustavo Petro había alcanzado en 2022 en Neiva, Íquira, Altamira y Villavieja.

Los factores que consolidaron la inclinación del Huila

Para el consultor político Juan Pablo Suárez, los resultados de la jornada electoral del pasado 31 de mayo no generan mayor sorpresa, ya que el Huila se ha caracterizado por una tendencia derechista. De hecho, se ubica en la zona central andina de Colombia que apoyó al ‘outsider’. Sin embargo, confesó que se esperaba un mayor equilibrio con el Pacto Histórico, proyecto político que recibió un importante respaldo en su camino al Congreso de la República.

“Los líderes del Pacto Histórico en el departamento del Huila, yo creo que se confiaron de que los resultados iban a ser como los que vieron en el Congreso, y eso les pasó factura para esta elección. Les faltó despertar un poco y movilizar más bases para que el electorado respondiera mejor. Creo que se confiaron en ese muy buen resultado que tuvieron hace dos meses, pero cada elección es diferente. La elección de marzo es mucho más estructural y partidista. En esta, el contexto cambia porque se trata de un voto mucho más libre, y Abelardo De la Espriella es una figura que durante todo este tiempo ha ido creciendo, al punto de terminar conquistando a los huilenses”, explicó el también gerente de consultoría e investigación de Suárez & Asociados.

Pero, además, según el experto, la bandera de la seguridad extrema que logró capitalizar desde el principio de su campaña el abogado le sirvió para conseguir los réditos que le dieron el pase directo a la segunda vuelta que peleará el próximo 21 de junio. Todo lo contrario, a su juicio, sucedió con el candidato respaldado por el presidente Gustavo Petro, quien insiste en “una paz fallida”.

A lo anterior se suman el desgaste del Gobierno de Gustavo Petro en la región y la falta de un liderazgo más fuerte de Iván Cepeda dentro de su propia campaña.

“El Huila ha sufrido con creces el fallo de la ‘Paz Total’ y eso se reflejó en esta elección. (…) La ventaja del ‘Tigre’ es amplia y no creo que se vaya a revertir. El único municipio que de pronto pueda tener algún cambio podría llegar a ser Neiva, pero, sin embargo, con los resultados que se obtuvieron, no lo veo tan claro. Para el Huila creo que se viene un voto sólido hacia la derecha. Y a nivel país se viene una campaña más polarizante y de más contraste entre los dos candidatos”, concluyó.

“Ser abelardista es en esencia seguir siendo uribista”

El politólogo Piero Silva Arce, por su parte, precisó que la disparada de Abelardo De la Espriella se debe a una cultura política temerosa de los cambios y las reformas sociales, al igual que a una campaña centrada en los mensajes simples que se difunden rápidamente en las redes sociales.

Subrayó, en contraste, que el favoritismo del Pacto Histórico se mantuvo y que la percepción de caída obedece, en gran medida, al crecimiento de la otra candidatura.

“Los sectores tradicionales y el uribista han sido importantes en el Huila, aunque es importante mencionar que en los últimos años el progresismo se ha fortalecido y ha tomado fuerza. El Pacto Histórico eligió representante a la Cámara para el periodo 2022-2026 y conservó la curul en las elecciones de este año con Lourdes Mateus. En corporaciones como el Concejo de Neiva, el Pacto cuenta con dos curules. (…) Ser abelardista es en esencia seguir siendo uribista. Pero es necesario recordar que el progresismo se ha posicionado como una fuerza política importante”, aseguró el igualmente docente universitario, quien agregó: “Hay un empate en la primera vuelta. La elección está abierta para las dos candidaturas en contienda. Cada movimiento en estos días es determinante”.

¿El voto castigo impulsó al ‘Tigre’?

El desgobierno, bajo el criterio del expresidente del Congreso de la República Ernesto Macías, fue lo que más impulsó el respaldo a Abelardo De la Espriella, quien, en sus palabras, representa actualmente una alternativa de solución frente a problemas como el fortalecimiento de estructuras criminales en el territorio nacional, la corrupción y el derroche del petrismo en el poder.

“Hay un sentimiento nacional y, desde luego, el Huila no es la excepción, contra todas las barbaridades y el desastre de Petro, que encarna Cepeda. Muchos ciudadanos que votaron en el pasado por el petrismo están completamente desilusionados. Hay frustración. Más que abelardismo, hay un sentimiento de solidaridad con una fórmula presidencial, como la de Abelardo y José Manuel, que interpreta los dolores de la comunidad y ha planteado la solución a muchos de sus problemas”, declaró.

Macías, igualmente, pronosticó que, si Gustavo Petro e Iván Cepeda mantienen el rumbo actual de su proyecto político, el apoyo al ‘Tigre’ no solo se sostendrá, sino que la ventaja sobre el candidato de izquierda podría ampliarse en todos los municipios del departamento.

La derecha se unió; el progresismo resistió

En contraste, la electa representante a la Cámara por el Huila, Lourdes Mateus, aclaró que ganar en los 37 municipios no significa que exista una hegemonía política absoluta. Lo que ocurrió, de acuerdo con la líder del Pacto Histórico, fue una concentración del voto de derecha alrededor de una sola candidatura. Y eso, especificó, no significa que el progresismo haya desaparecido.

Bajo esa lógica, para la dirigente afín al Gobierno de Gustavo Petro, es equivocado interpretar los resultados de la primera vuelta como un “derrumbe” del proyecto progresista. Sostuvo que la colectividad que representa no mantuvo el liderazgo en municipios donde había ganado en 2022 por una razón sencilla: no se trata de las mismas elecciones ni los mismos escenarios políticos.

“En 2022, el voto de derecha estaba dividido entre Rodolfo Hernández, Federico Gutiérrez y otros sectores. Hoy gran parte de ese electorado se concentró alrededor de una sola candidatura. Esa es una diferencia fundamental que muchas veces se omite en el análisis. La pregunta no debería ser por qué el Pacto perdió esos municipios, sino por qué, aun enfrentando una convergencia de prácticamente toda la oposición, logró aumentar su votación y mantenerse competitivo en el departamento”, mencionó Mateus, al tiempo que anotó que hubo un voto influenciado por debates nacionales sobre seguridad, economía y percepción de gobierno, pero “aun así, cientos de miles de huilenses respaldaron nuevamente una propuesta progresista”.

Hoy, dos días después del primer enfrentamiento en las urnas por la Casa de Nariño, la dirigente descartó que el Huila pueda calificarse como un departamento abelardista. Señaló que los resultados reflejan una sociedad políticamente dividida, en la que persiste un bloque importante de ciudadanos que respalda las transformaciones sociales promovidas por el progresismo.

Y complementó: “Si algo demuestra esta primera vuelta es que existe una enorme base progresista en el Huila que no solamente resistió, sino que creció frente a 2022”.

El reflejo de promesas incumplidas en el Huila

Julio César Triana, quien hoy ostenta una curul en la Cámara de Representantes, la cual renovó por cuatro años más, al igual que algunos de sus pares, señaló que la votación del fundador de la firma De la Espriella Lawyers Enterprise reflejó la identificación de una parte importante del electorado con una propuesta centrada en la seguridad, la autoridad, la defensa de la democracia, el respeto por las instituciones y el fortalecimiento del Estado de derecho, que se potenció en un contexto de creciente preocupación por el orden público, la incertidumbre frente al rumbo del país y la necesidad de una mayor presencia institucional en las regiones.

“Su mensaje conectó con las preocupaciones y expectativas de miles de huilenses, generando una movilización social y política que encontró en su candidatura una causa alrededor de la cual participar, sumar esfuerzos y proyectar una visión distinta para el futuro de Colombia. Ese respaldo también se vio fortalecido por los compromisos incumplidos con el departamento, la falta de avances en proyectos estratégicos para la región y la creciente distancia entre las decisiones del poder central y las necesidades de los territorios. (…) La votación obtenida en todo el departamento pone de manifiesto el debilitamiento de la narrativa del Pacto Histórico en una región donde las expectativas generadas por el discurso del cambio no encontraron una respuesta equivalente en resultados concretos”, apuntó el congresista.

Dijo, también, que, de cara a la segunda vuelta, el reto será consolidar y ampliar el respaldo que ya se expresó de manera contundente en los 37 municipios del Huila.

“Los sectarismos no ayudan”

Todo lo contrario, piensa Leyla Rincón, actual representante a la Cámara del departamento. Así lo dejó ver al hacer hincapié en que el Huila es el territorio de Álvaro Hernán Prada, uno de los principales adversarios de Iván Cepeda y pieza de la derecha uribista, una ideología que históricamente su gente ha compartido.

“De la Espriella gana por ser el candidato que habla de lo que representa a muchos huilenses: son antiderechos de las minorías, homofóbicos, machistas, misóginos, que no les importa la violencia contra la mujer, pues apoyan a un violentador de mujeres. Por ejemplo, el Huila es un departamento con una tasa de 4.891 casos registrados de violencia de género en 2025. Todo esto responde a que De la Espriella usó una estrategia de comunicación sumamente agresiva e irresponsable que gusta a la población que está llena de odio y miedos. Lo que vemos es un voto de reacción grotesca y de odio, que se expresó en todo el país contra el presidente Petro”, manifestó.

La congresista, igualmente, precisó que el favoritismo del Pacto Histórico cayó por un evidente desconocimiento de las inversiones y proyectos impulsados en el Huila durante los últimos cuatro años, entre ellos recursos para salud, avances en infraestructura vial y férrea, y una mayor financiación para la Universidad Surcolombiana.

“También es necesario reconocer que hay unas facciones del Pacto Histórico en el territorio que no han comprendido lo que significa la Alianza por la Vida. Los sectarismos no ayudan”, añadió Rincón.

Más voto de cambio que voto ideológico

“De la Espriella logró convertirse en el principal receptor del voto de oposición, evitando casi su fragmentación”, detalló el diputado Wilfred Trujillo, quien coincide con los factores anteriormente descritos: preocupación por la seguridad y el orden público, descontento con algunas políticas del Gobierno nacional y la capacidad de construir una elección plebiscitaria entre continuidad o rechazo al proyecto político del Pacto Histórico.

Para el líder político abelardista, lo ocurrido en las urnas evidencia que buena parte del respaldo obtenido por el progresismo en 2022 no respondía necesariamente a una adhesión ideológica consolidada de izquierda, sino a un voto de cambio. Explicó que, en ese momento, Gustavo Petro encarnaba una alternativa frente al establecimiento político tradicional, mientras que hoy el Pacto Histórico es percibido como el gobierno y, por tanto, está sometido al juicio de los ciudadanos sobre su gestión.

“Cuando una fuerza política pasa de ser expectativa a ser administración, entra en una fase de evaluación ciudadana. (…) En términos políticos, el Huila votó más por una sensación de corrección de rumbo que por una discusión estrictamente programática. Es una señal de que el Huila está enviando un mensaje político contundente al país: hoy existe una mayoría ciudadana que se siente más identificada con propuestas de orden, institucionalidad y firmeza que con las banderas del actual gobierno”, expuso el diputado.

¿Traición de los dirigentes locales?

Frank Fierro, igualmente miembro de la Asamblea Departamental del Huila, a su turno, coincidió en que el departamento ha respaldado durante las últimas décadas candidaturas ubicadas en la derecha del espectro político, una tendencia que atribuye tanto a factores culturales como a la condición del territorio como corredor estratégico del conflicto armado.

No obstante, rechazó la idea de que los resultados de la primera vuelta representen un desplome del progresismo. Por el contrario, aseguró que el Pacto Histórico incrementó su votación en todos los municipios frente a la obtenida hace cuatro años, aunque reconoció que en ciudades como Neiva pesaron factores como la desinformación y la preocupación ciudadana por la seguridad.

“Hay que replantear muchos temas. El Huila ha sido un departamento que ha recibido muchos recursos del orden nacional. Desafortunadamente, los dirigentes locales reclaman, se organizan con sus congresistas y terminan votando de manera organizada en contra del gobierno. Esa es la política y debemos afrontar la realidad, replantear y ganar el 21 de junio”, indicó.

Resaca por elecciones

La resaca electoral no tardó en trasladarse del conteo de votos a la arena política. Apenas un día después de la primera vuelta presidencial, la campaña entró en una nueva fase marcada por dos controversias: el uso de la camiseta de la Selección Colombia y el pulso por la realización de un debate entre los candidatos.

Iván Cepeda arrancó el día de ayer cuestionando públicamente a Abelardo De la Espriella por utilizar la camiseta de la tricolor como símbolo de campaña. El aspirante del Pacto Histórico sostuvo que la prenda representa a todos los colombianos y advirtió que su uso con fines electorales podría interpretarse como un intento de apropiación de un símbolo nacional. Incluso pidió que se evaluaran las implicaciones jurídicas de esa práctica.

La polémica surgió luego de que De la Espriella apareciera vistiendo la camiseta amarilla durante el cierre de su campaña en Barranquilla y la utilizara nuevamente la noche de la victoria electoral. Para algunos analistas, la estrategia recuerda la apropiación de símbolos patrios que impulsó Jair Bolsonaro en Brasil durante sus campañas presidenciales.

En paralelo, Cepeda emplazó a su rival a un debate de cara a la segunda vuelta del próximo 21 de junio. Aunque ambos manifestaron disposición para participar, las campañas aún no logran acordar las reglas del encuentro. De la Espriella propuso realizarlo el 9 de junio en los estudios de la revista Semana, mientras que el equipo de Cepeda rechazó la iniciativa al considerar que las condiciones deben ser concertadas entre ambas campañas.

Por ahora, no existe una fecha definitiva para el cara a cara.

Tomado de la Nación.

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