Tras su victoria en las urnas, el presidente electo, Abelardo De La Espriella, inició la conformación del equipo de gobierno que lo acompañará en la Casa de Nariño a partir del próximo 7 de agosto. Se trata de una tarea compleja dado el tamaño del Estado colombiano, compuesto por 216 entidades, entre ellas 18 ministerios, 6 departamentos administrativos, 10 superintendencias, 30 sociedades de economía mixta, 10 empresas industriales y comerciales del Estado, sin contar con 72 embajadas y 111 consulados en el mundo.
Cada uno de los ministros de De La Espriella deberá reunir algunas características: en la medida de lo posible, representar a una región en particular, no obedecer a sectores políticos tradicionales y defender los principios y valores con los que se estructuró la exitosa campaña del Tigre. En la designación de sus colaboradores, el nuevo presidente tendrá que cumplir la Ley de Cuotas, que determina que por lo menos el 50 por ciento de los altos cargos deben estar en manos de mujeres.
SEMANA conoció que De La Espriella tiene definido un listado de personas que podrían llegar a los diferentes ministerios. Por ahora, el único nombre confirmado es el de Rodrigo Lara, quien será el nuevo ministro del Interior y tendrá a su cargo el manejo de las relaciones con el Congreso.
Lara, hijo de Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia asesinado en 1984 por orden de Pablo Escobar, fue pieza clave en la campaña de De La Espriella. Su misión será conformar una coalición mayoritaria y sacar adelante la agenda del nuevo mandatario en el Legislativo. Lara conoce el Congreso en detalle, fue senador y tiene comunicación directa con distintos partidos.
“El que nunca, a pesar de haber sido víctima de la violencia, dejó de trabajar por su patria; el que nunca renunció a sus principios; el que nunca dejó de legislar para las madres, los estudiantes y los pacientes que esperaban una oportunidad; el que nunca ha dejado de combatir a los corruptos”, dijo De La Espriella este viernes al anunciar el nombramiento de Lara.
Otro opcionado para formar parte del gabinete es el economista Miguel Gómez Martínez, exembajador de Colombia en Francia, quien fue profesor de De La Espriella en la Universidad Sergio Arboleda. Miguel es sobrino del asesinado dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado, uno de los líderes en quien más se inspira el nuevo presidente y que propuso un “acuerdo sobre lo fundamental” para sacar adelante a Colombia.
En la baraja para ocupar un ministerio también está la ex fiscal general de la nación Viviane Morales, quien ha sido representante a la Cámara, senadora, embajadora, conjueza de la Corte Constitucional y viceministra de Desarrollo Económico. Como reconocida líder cristiana, representa los valores familiares que defiende De La Espriella.
En el nuevo Gobierno se da por descontado el nombramiento como ministro de Jaime Andrés Beltrán, exalcalde de Bucaramanga, quien fue gerente de Regiones en la campaña y movilizó a miles de ciudadanos en diferentes manifestaciones.
El pasado domingo, el día de la celebración, se conoció un video en el que De La Espriella le dijo a su estratega Carlos Suárez que Beltrán tenía “cara de ministro”. El exalcalde representaría los intereses de Santander en el gabinete. Dicho departamento, al igual que Antioquia, fue prácticamente olvidado por el Gobierno de Gustavo Petro dada la férrea oposición que enfrentó allí.
En el sonajero para ocupar un ministerio está Elsa Noguera, exalcaldesa de Barranquilla y exgobernadora del Atlántico, quien fue la secretaria de Hacienda de la primera alcaldía de Alejandro Char. A ella se le atribuye haber recuperado la hacienda pública, lo que permitió apalancar el llamado milagro caribe en Barranquilla.
El exsenador liberal Mauricio Gómez Amín es otro fijo en el gabinete de De La Espriella. Fue jefe de debate en la campaña y podría ocupar una cartera más técnica que política.
De La Espriella cumplirá una de sus promesas: empoderar al vicepresidente José Manuel Restrepo. En la contienda electoral sostuvo que él sería el Marco Rubio de su Gobierno. En ese sentido, Restrepo será un articulador de algunos ministerios, como Hacienda, Educación y Comercio Exterior, y tendrá a su cargo la vigilancia para que se cumplan las metas que quedarán plasmadas en el Plan Nacional de Desarrollo.
Otros nombres que están en el sonajero, y cuyas responsabilidades aún no se confirman, son María Fernanda Cabal, Enrique Peñalosa, María Claudia Lacouture, Carolina Soto y Ana Fernanda Maiguashca.
Otros posibles funcionarios serían Carlos Ríos (fue gerente de la campaña), Carlos Alonso Lucio (formará parte del empalme), el abogado penalista Iván Cancino, Joaquín Gutiérrez (jefe de la campaña y amigo personal del nuevo presidente) y Germán Calderón España. Asimismo, un militar retirado podría llegar al Ministerio de Defensa.
Aunque no será servidor público, Carlos Suárez, el estratega detrás del éxito del Tigre, estará encargado de la estrategia en general del nuevo Gobierno. Suárez fue tentado para ocupar uno de los cargos más altos en la Casa de Nariño, pero decidió acompañar al Tigre, quien es su amigo personal, con una mirada externa a todo el Gobierno.
La primera dama, Ana Lucía Pineda, tendrá responsabilidades alrededor de la nutrición, la primera infancia, la población en situación de discapacidad y toda la política social del Estado.
Juliana Gutiérrez, la hermana del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, aterrizaría en el gabinete. Ella fue esencial en el triunfo del presidente electo en Antioquia, el departamento que desequilibró la balanza en la segunda vuelta, pues De La Espriella le sacó allí una ventaja de más de un millón de votos a Iván Cepeda.
Otras personas que estuvieron en el primer círculo de la campaña ya están siendo consideradas para formar parte del Gobierno, entre ellas Valerie Lafaurie, Ani Abello, Sofy Casas y Nicolás Gómez Arenas.
En la conformación del nuevo equipo de la Casa de Nariño, SEMANA conoció que uno de los perfiles que busca el presidente electo es el de una vocera a imagen y semejanza de lo que significa Karoline Leavitt para el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. De La Espriella quiere darle un vuelco a la forma como el Gobierno comunica sus decisiones. El objetivo es evitar el desgaste mediático de la figura presidencial en un país turbulento, donde suceden noticias cada minuto, y el presidente, al final, pone la cara en todo. En Estados Unidos, por ejemplo, la vocería en cabeza de Trump está reservada para anuncios de gran trascendencia.
Empalme territorial
Antes del 7 de agosto, De La Espriella también emprenderá una titánica labor que, hasta ahora, no ha hecho ningún presidente electo en la historia reciente del país. Se trata de un empalme territorial. Es decir, De La Espriella recorrerá los 32 departamentos y sus capitales para conversar con alcaldes y gobernadores y saber cuáles son sus principales necesidades. Dicho acto marca una profunda diferencia en la relación que sostuvo el presidente Gustavo Petro con las regiones, pues muchos alcaldes y gobernadores se quejaron de ser maltratados por no pensar políticamente como el mandatario. La meta de De La Espriella es ponerles fin a esas diferencias e impulsar distintos proyectos en las regiones, donde, al fin y al cabo, se necesita la plata de la nación.
De La Espriella iniciará el empalme territorial en Norte de Santander, Santander, Antioquia y Boyacá. Este proceso será complementario al que se adelantará en Bogotá, en el nivel central del Gobierno, bajo la coordinación del vicepresidente José Manuel Restrepo y de Carlos Alonso Lucio. Además, contará con el apoyo de una auditoría forense para establecer el estado en que el nuevo Gobierno recibirá las entidades de la nación.
El presidente electo, el jueves, al recibir la credencial del Consejo Nacional Electoral (CNE), sostuvo que será un empalme anticorrupción. También se definen los detalles de los primeros 90 decretos con los que se iniciará en firme el Gobierno del Tigre.
Tomado de la revista Semana.
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