Las fiestas de San Pedro en Neiva llegaron a su fin. Sobresalieron la masiva afluencia de público, el gran movimiento comercial, la variedad de actividades culturales y musicales y el buen nivel de los reinados. Por su parte, los altos costos en algunos palcos, el desorden alrededor de la espuma, los abusos en el cobro de las tarifas de taxi y la intolerancia social ‘opacaron’ el desarrollo de las festividades.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
Luego de semanas de disfrute, el Festival del Bambuco en San Juan y San Pedro llegó a su fin. Aunque la edición de este año dejó un balance con aspectos positivos que vale la pena resaltar, también evidenció situaciones que requieren correctivos para fortalecer una de las celebraciones más representativas del departamento.
Ahora será tarea de la Alcaldía de Neiva y la Gobernación del Huila analizar los resultados y tomar decisiones de cara a las festividades del próximo año.

Lo que salió bien
• Las festividades sampedrinas estuvieron nuevamente a reventar. Neiva con su Festival del Bambuco sigue siendo atractiva para miles de turistas. Centros comerciales, bares, restaurantes, entre otros, lucieron atiborrados de gente por cuenta del movimiento que genera San Pedro.
- La puntualidad en la mayoría de los eventos gustó. Claro, hubo excepciones. Además, las veladas de elección y coronación fueron concretas; no hubo extralimitación de tiempo.
• Fue evidente la variada oferta de actividades culturales y folclóricas a lo largo del desarrollo del Festival. Al fin y al cabo esto es lo más importante: no perder de vista nuestras raíces regionales.
• De destacar el buen número de candidatas participantes a los distintos reinados. Tanto el alcalde de Neiva, German Casagua, como el gobernador del Huila, Rodrigo Villalba, demostraron su gestión.
• Se incluyó a la población en situación de discapacidad y sexualmente diversa, que ondearon sus banderas durante los diversos desfiles.
• Sigue siendo un acierto distribuir las actividades en distintos puntos emblemáticos de la ciudad. El hecho de no centralizar todo en un mismo lugar permitió mayor dinamismo.
• Tanto el alcalde de Neiva, German Casagua, como el gobernador del Huila, Rodrigo Villalba, estuvieron al tanto de las actividades, y su presencia en varias de ellas fue aplaudida por los asistentes. Ver a ambos gobernantes asistiendo a los eventos es un buen mensaje de liderazgo.
• Los maestros artesanos y artistas sobresalieron con sus trabajos. En este espacio aportaron a la cultura y al folclor. Aplausos de pie.
• Los conciertos públicos y privados reunieron artistas de primer nivel, cuyas presentaciones convocaron a miles de propios y visitantes.
• El Encuentro de Afrocolombianidad: Concierto Afro sigue siendo un éxito rotundo.
• Las reinas elegidas gozaron de la aceptación del público en general. Primó la transparencia y el talento.
- El desfile en traje de baño de las candidatas al Reinado Nacional del Bambuco en el Club Campestre de Neiva estuvo espectacular.
• Homenajearon artistas locales: a Omar Cuéllar Silva, fundador de la agrupación Rumichaca, le entregaron el Tambor de Oro, y a Los Taitapuros los exaltaron por sus 80 años de historia.
• La Alcaldía de Neiva se sumó a la era digital. Entregó un reconocimiento a la Reina de la Popularidad, distinción definida a través de la votación del público.
• Hubo jurados de lujo en los certámenes Popular, Señorita Neiva, Departamental y Nacional.

Lo que hay que mejorar
• El espacio que se había recuperado para los ciudadanos de a pie se perdió. La ‘mafia’ de las silleterías volvió con más fuerza.
• Las carrozas, aunque todavía encantan al público, empiezan a lucir repetitivas. Ya es hora que los carroceros empiecen a innovar y busquen sorprender.
• Los desfiles, en su gran mayoría, fueron llamativos y dinámicos. Pero los horarios de algunos —pese a que se entiende porque coincidió con la segunda vuelta presidencial y el Mundial— fueron poco estratégicos para congregar público.
• Las autoridades deben implementar más acciones para desterrar por completo la espuma del Festival. Incluso dentro de los mismos desfiles, algunas comparsas la utilizaban, causando desorden. También fue vendida de frente y sin miedo todo el tiempo, pese a estar prohibida por decreto municipal.
• La intolerancia social fue un ‘lunar’. Varias riñas e incluso la muerte de un joven en la ruta de los desfiles ‘opacaron’ las fiestas sampedrinas.
• La inseguridad dio mucho de qué hablar. En redes sociales, ciudadanos reportaron robos en zonas aledañas a la Calle del Festival. Pese a los esfuerzos institucionales, esta sigue siendo la gran deuda.
• Los taxistas -no todos- cobraron tarifas excesivas al término de desfiles y conciertos, como sucede todos los años. Además, se rehusaron en su mayoría a utilizar el taxímetro. ¿Cuándo se podrá hacer algo contra estos abusivos?
• Aunque se aplaude la inclusión de músicos y bailarines locales, al igual que el año pasado, hicieron falta artistas de talla nacional en las veladas de elección y coronación. Además, las puestas en escena, en muchos casos, volvieron a quedarse cortas.
• La falta de música dentro de algunos desfiles generó silencios incómodos. Faltó mayor ambientación, al igual que mayor número de carrozas; una para cada candidata. En muchas oportunidades iba una reina adelante resaltando y la otra atrás prácticamente escondida.
• La gente se quejó de los altos costos para ingresar a los palcos. En algunos se estaba cobrando hasta $400.000 por persona para ver un desfile. Poco a poco, los mejores lugares quedan reservados para quienes tengan mayor capacidad económica. Y eso no está bien. ¿Hará algo Casagua en 2027?
• La intención de poner palcos gratuitos para los huilenses fue buena. Pero ahora hay que analizar por qué son poco apetecidos. ¿Faltó promoción? ¿El lugar no es el más adecuado?
• Los Herederos de la Tradición merecían un papel más protagónico. Las niñas desfilaron sin carrozas y su participación pasó casi desapercibida.
• Nadie toma postura frente a los puestos que ocupan las comitivas en el Parque de la Música ‘Jorge Villamil Cordovez’. Especialmente, en el certamen departamental se armó casi una batalla campal. Mientras unas comitivas acaparan varios puestos, otras apenas logran ubicarse.
• Las cabalgatas siguen generando rechazo. Estas se programan a pleno rayo de sol. También hubo denuncias de presunto maltrato animal.

Tomado de la Nación.
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